LOS HECHOS POR JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA

Abundando en el cinismo institucional, allá en Reynosa, ahora fue la COMAPA local la que anunció con bombos y platillos las reuniones de capacitación y promoción de la transparencia y rendición de cuentas que se han venido celebrando cíclicamente, sin que atinen a cumplimiento de lo más elemental que les obliga la ley en esa materia. Haciendo turismo gubernamental, les andan dando talleres de “Protección de datos personales en posesión de sujetos obligados” y el Proceso de Entrega Recepción en Materia de Transparencia, convocando para fines de año al siguiente encuentro para volverles a enseñar lo que dice la ley y deben cumplir. La página oficial de la COMAPA Reynosa, donde deben exhibir información de oficio amplia y suficiente, tiene su apartado de Convocatorias para Licitaciones “actualizado” al 7 de marzo del 2 mil 17 -va para dos años de opacidad- y el Listado de Subsidios y Subvenciones al 12 de noviembre del 2 mil 16, prácticamente desde el inicio de la actual administración municipal, ya en periodo de reelección. Este último apartado no es cosa menos, porque en su presupuesto del año pasado, lo más actualizado que se exhibe al tercer trimestre, refiere que en Transferencias, Asignaciones, Subsidios y Otras Ayudas, llevaban gastados 65 millones 541 mil 473 pesos, una décima parte de todo su gasto. Fuera de un apoyo menos de 50 mil pesos a asociaciones no lucrativas, el resto del monto aquel, dicen, se dio en “apoyos sociales a personas”; a qué personas y por qué motivos es lo que no aclaran. Y no es cosa menor, porque a esas fechas, el ente paramunicipal presentaba un déficit de ingresos esperados por el orden de los 247 millones de pesos; había captado solo 483 de los 730 millones presupuestados, pero los gastos sí cumplían puntualmente como si hubiera con qué cubrirlos. Ya habrá oportunidad para abundar en la distribución del gasto general que se consume en más de la tercera parte en “servicios personales”, con los salarios y otros ingresos del Gerente General, y las supersecretarias que ganan más que los gerentes y la interminable nómina de 2 mil 127 empleados y funcionarios.