AUDIENCIA PÚBLICA


COMENTARIO EDITORIAL POR OSCAR DÍAZ SALAZAR

Con una periodicidad semanal, el gobierno municipal de Reynosa organiza una actividad con la que pretende cumplir con la obligación señalada en el Código Municipal para el Estado de Tamaulipas, de destinar una parte importante de la agenda del presidente municipal para atender, -dar audiencia-, a los ciudadanos.
Esta práctica, a la que de inicio reconocemos como una buena práctica, porque siempre será positiva la retroalimentación entre gobernantes y gobernados, la han recargado de muchas otras actividades que solo tienen el propósito de abonar al lucimiento de la presidenta municipal Maki Ortiz Domínguez. La entrega de despensas, el corte de pelo, las presentaciones de diversos actos de entretenimiento, la presencia de los funcionarios a cargo de la bolsa de trabajo, los servicios médicos y la disposición de mesas de inscripción a diferentes programas asistenciales, son algunos de los elementos que se conjugan para hacer de cada “Audiencia” un evento de apoyo o “mitin” para rendir culto a la personalidad de la presidenta .
Pero que esta actividad implique el lucimiento de la presidenta no es lo que quiero destacar en esta ocasión, pues si es en beneficio de los reynosenses lo que se hace, que bien que se luzca todo lo que quiera y pueda la alcaldesa. En lo que no estoy de acuerdo es que esta actividad se realice en una escuela. Todos los días son importantes en las escuelas y no es correcto suspender el trabajo primordial de los planteles educativos, el proceso de aprendizaje, para celebrar un acto político.
La necesidad de utilizar las escuelas, es una prueba de que las autoridades no han podido construir, en muchas colonias, un espacio confortable, seguro, limpio, que sea de uso público y en el que se puedan reunir los vecinos para convivir o para organizarse .
Abrir las escuelas a los adultos, mostrar los escasos objetos de valor que con mucho sacrificio y cooperación de los padres de familia se han podido adquirir, puede provocar tentaciones.
Es oportuno señalar que la presencia masiva de adultos en esos espacios diseñados para otros propósitos, y para otra población (infantil), también provoca daños a la infraestructura escolar.
La visita de la autoridad municipal a las escuelas será motivo de alegría siempre que la anteceda la acción de las cuadrillas de mantenimiento, de los albañiles que realicen mejoras, de los jardineros que cuiden los patios, de lo plomeros que arreglen los baños, los electricistas que reparen el cableado y arreglen las luminarias.
Para actividades ajenas a la educación, para cuestiones políticas, para el lucimiento personal, para escenografía, para simular interés en las cuestiones educativas, para justificar lo que dejan de hacer, para no afrontar las tareas sustantivas y suplirlas con pláticas en las escuelas, para todo eso no están ni son las escuelas .
¡Que se vayan con su música a otro lado! Dejen en paz a las comunidades escolares. Para eso están las plazas, y si no hay plazas o están en mal estado: que las construyan o las rehabiliten.