LA ENFERMA DE PALACIO

COMENTARIO EDITORIAL POR OSCAR DÍAZ SALAZAR

El delicado, y muy poco comentado, tema de las enfermedades que padecen los hombres y mujeres que gobiernan, ha sido tratado en varias oportunidades por el periodista Ernesto Villanueva, de la revista Proceso. Villanueva ha dedicado escritos a políticos que se han colocado en cargos muy importantes, a sabiendas de que sufren graves trastornos de salud. Los casos de Alonso Lujambio, panista y senador de la república en la etapa final de su vida; del ex gobernador del PRI de Michoacán, Fausto Vallejo, ausente del cargo en la mayor parte del sexenio y de Manuel Camacho Solís, senador del PRD en el momento de su muerte, fueron reseñados con profesionalismo por el articulista de proceso.
Varias son las ideas y las convicciones comunes en los textos que Villanueva ha escrito en relación al tema de los enfermos que tienen responsabilidades de gobierno y que me gustaría citar, para contextualizar mi comentario sobre la “enferma” que gobierna a nivel local. Van las citas textuales:
“Hay consenso doctrinal en que un servidor público que llega a su cargo por el voto de los ciudadanos debe tener, además de la deseable idoneidad, que es sólo deseable, con un estado de salud razonable que por lo menos le permita ejercer sus atribuciones, como lo esperan los representados.”
“La sociedad tiene derecho a tener gobernantes sanos.”
“… no podrá rendir al cien por ciento en su encargo, pero cobrara como si lo hiciera… “
“por su bien y el de todos nosotros, debe irse a su casa para seguir su tratamiento médico, y con sus propios recursos”.
Hasta aquí las citas de los artículos de Ernesto Villanueva.

El tema de la salud de la presidenta municipal de Reynosa debe ser un asunto para el debate público. Y es pertinente abordarlo en este momento en el que la alcaldesa se ausentó recientemente de Reynosa para viajar a Cuba, a donde acude, según información extraoficial, buscando un tratamiento para sus enfermedades.
Siendo Senadora, Maki Ortiz sufrió un infarto cerebral el 19 de enero de 2014, y su proceso de recuperación se prolongó hasta el 17 de julio de ese mismo año, fecha en la que se reincorporó al senado para el inicio del periodo extraordinario de sesiones en el que se discutieron y aprobaron las leyes secundarias de la reforma energética.
Anterior a esta prolongada ausencia de la cámara alta, Maki Ortiz tuvo que enfrentar un cáncer de seno muy agresivo, siguiendo un complejo y prolongado tratamiento que incluyó tres cirugías, 16 sesiones de quimioterapia y 40 de radiaciones, que la mantuvieron alejada en forma intermitente de la Cámara de Diputados a lo largo de un año que le llevó su recuperación, en el lapso que va de 2003 a 2006, que fue el periodo de su legislatura.
Maki está enferma. En el pasado reciente, siendo senadora de la república, sufrió crisis graves y prolongadas en su salud, que la obligaron a descuidar e inasistir a su trabajo. Antes, en 2003, siendo diputada federal, tiene que afrontar un cáncer de mama que también la obligo a faltar a sus obligaciones como representante popular. Su irresponsabilidad de no reconocer su condición, pese a que estudió medicina y debería tener conciencia plena de su enfermedad, la llevó a dejar sin representación al estado de Tamaulipas en el Senado, y a los ciudadanos del distrito 2, que en ese tiempo eran mayormente de Reynosa, al no solicitar licencia al cargo y por lo tanto al no ser llamado el suplente, para relevarla.

De la gravedad de las enfermedades de la hoy presidenta municipal de Reynosa, hay constancia en el mensaje que compartió la Doctora Maki en sus redes sociales, mismo que transcribo a continuación:
“Amigos:
Debo decirles que he estado pasando momentos difíciles a causa de una cirugía, tuve complicaciones muy graves que causaron un infarto cerebral en donde perdí movilidad en la parte izquierda y de la visión…”
Termina el fragmento del escrito
Sobre este tema y para iniciar el debate, los dejo con una interrogante; mas no quiero concluir este escrito sin expresar mi deseo sincero de que la Señora Maki Esther Ortiz Domínguez recupere plenamente su salud.
¿Será tiempo de convocar a su suplente?