LA PIONERA QUE PROHÍBE LA TECNOLOGÍA EN SU HOGAR

AGENCIAS.- Belinda Parmar solía hablar de sí misma como una “evangelista de la tecnología”. Después de todo, se ganó el apodo de “Lady Geek” por sus constantes visitas a escuelas para entusiasmar a las niñas sobre el mundo tecnológico, e incluso recibió de la reina Isabel II la Orden del Imperio Británico por lograr implicar a más mujeres en la industria.

Hoy día sigue siendo una entusiasta de la tecnología, y de la libertad y los beneficios que nos brinda. Sin embargo, ha conocido su lado oscuro de primera mano. Y le preocupa cómo puede afectar a los niños.

Equipada con nuevas investigaciones y con su propia experiencia personal, acaba de lanzar una nueva campaña para prevenir a los adultos y a los pequeños: #TheTruthAboutTech (la verdad sobre la tecnología).

Parmar no tiene reparos en hablar sobre lo que le motivó a adentrarse en este proyecto: “Tengo un hijo que es adicto a los videojuegos. Tengo un sobrino que pasó seis semanas en un hospital psiquiátrico porque se negaba a ir a la escuela; solo quería estar jugando todo el día”

“He visto el lado feo de la tecnología y las redes sociales”, explica. “Y la verdad es que ya no podemos controlarla; ella nos controla a nosotros”.

Pero entonces, ¿cuál es el impacto para los niños? La neurociencia ha demostrado que el desarrollo cognitivo de una persona joven continúa hasta los 25 años.

Desde que nacemos hasta esa edad, la madurez emocional, la percepción de la propia imagen y el criterio personal va cambiando hasta que la corteza prefrontal del cerebro se desarrolla por completo. Durante todo ese tiempo, los niños están consumiendo tecnología, redes sociales y videojuegos, a menudo sin la supervisión de un adulto.

Parmar observó las investigaciones en esta materia, como las de la neurocientífica Susan Greenfield, y asegura que este es el daño potencial que la “tecnología basura” -un concepto equivalente a “comida chatarra” y que hace referencia a aquella tecnología que no enriquece nuestras vidas.