LA TERMINACIÓN DEL VIEJO RÉGIMEN

COMENTARIO EDITORIAL POR OSCAR ALDRETE GARCÍA

La apertura al público de los “pinos”. Emblema del presidencialismo, distingo “impoluto” del viejo sistema político. La entrega del bastón de mando, por parte de los pueblos originarios. Son solo dos eventos que, simbolizan la terminación del antiguo régimen. La muy probable activación a rango Constitucional de mecanismos de democracia directa, que le den obediencia jurídica a las consultas públicas. (En la elección intermedia de 2021 se someterá al escrutinio de los mexicanos. Revocación o prolongación del mandato). La muy probable acción penal contra algunos personajes corruptos que, lamentablemente abundan en el esquema gubernativo. Reforzará su popularidad, que está en todo lo alto hoy, día. Estas acciones seguramente prolongarán la luna de miel entre los mexicanos y Andrés Manuel. Pero, como en todo ejercicio Constitucional. Al paso del tiempo el ejercicio del poder desgasta… si llega con los números de aceptación que tiene hoy. A los comicios federales intermedios de 2021. Seguramente serán una muralla difícil de vulnerar. Si, sufre un desgaste considerable. Producto de tres años de viscitudes gubernamentales, las fuerzas opositoras al régimen obradorista tendrán acaso oportunidad de competir de manera competitiva. En el horizonte del tablero electoral partidista, son muy pocas expresiones las que pueden hacerlo. La instauración de un nuevo régimen político. Entraña cambios de fondo en la forma de gobierno. Desde el campo de la investigación de la doctrina constitucional y la ciencia política así se entiende. Inicia un recorrido geopolítico que asemeja a un campo minado. Tendrá que sortearlo con habilidad, inteligencia y visión de estadista. Paliar las aristas propias de un país devastado e ingobernable no es desde luego sencillo. En corto plazo veremos los resultados tangibles…