REGRESIÓN O PROGRESO!!!

COMENTARIO EDITORIAL POR OSCAR ALDRETE GARCÍA

 Un hombre de estado se define como un demócrata por excelencia. Deslindar responsabilidades es o debería ser una de sus principales virtudes. El protagonismo totalitario no es benéfico ni sano para un ejercicio de Gobierno eficaz. Es una forma de revivir una cultura arcaica representada por el presidencialismo autoritario. El emblema de esa forma anómala de Gobierno, la vivimos todo el siglo veinte. Una sola facción partidaria (pri) dominó a todos los órganos del estado mexicano. Dentro de esa cultura tercer mundista, el presidente de la república en turno se erigía como un tlatoani omnipotente. Su voz era una ordenanza para todo el régimen político, incluyendo a la supuesta oposición partidaria.. Por tanto la calidad de la democracia era infima, muy poco efectiva. Una práctica perniciosa que abono en mucho al deterioro y terminación de ese nefasto modelo de Gobierno… Hoy día, Andrés Manuel inconsciente o conscientemente lleva su incipiente Gobierno por un sendero que, a lo mejor no es igual al presidencialista autocrático en cita pero, como se parece.. En estricto ejercicio de política comparada. Existen algunos elementos preocupantes que invocan al ejercicio unilateral del poder público. El tratar de absorber toda la problemática que se presenta en la administración pública. (Todas las mañanas lo vemos) alienta la percepción en comento. Es decir prohíja la filosofía de aquí mando solo yo, y, no admite replica o reflexión contraria a su ajustada visión política. Escuchar a Rocío Nahle, Olga Sánchez, Luisa alcalde, Octavio Romero, al mismísimo Marcelo Ebrard, a Ricardo Monreal, al pica pleitos Fernández Noroña. Nos arroja lecturas de claudicación, subordinación. En el caso Monreal a pesar de presidir un poder separatista en el diseño Constitucional que estipula el art. 49 de la cpeum… Un Gobierno sin contrapesos institucionales y / o sociales camina peligrosamente por el sendero del despotismo impositivo…